Siguenos en:
Miércoles
 2 de Diciembre de 2020
Editorial/Opinión
Editorial
Fuera de debate
Martes,  6 de Octubre, 2020
Fuera-de-debate

El debate presidencial del domingo pasado dejó sabor a poco a los electores y seguramente decepcionó a los que esperaban una sucesión de escaramuzas, zancadillas y empujones entre los candidatos. Es curioso, pero la cultura política boliviana admite el bloqueo, la dinamita y que se apele a todo tipo de juego violento, pero cuando se trata de confrontar ideas, nuestros líderes se ponen quisquillosos y exquisitos, como si la contienda electoral fuera un juego de niños que berrean ante el menor topeteo.

Nuestros candidatos quieren hablar solos, que nadie los interrumpa ni los cuestione o ponga en duda lo que dicen. No están acostumbrados al diálogo y tal vez por eso es que habíamos pasado casi 20 años sin debate; por eso es que nuestra democracia no prospera y las decisiones que se toman en los parlamentos, en los gabinetes o comisiones son casi siempre erradas, pobres, ineficientes, porque no hay conflicto constructivo, no hay discusión; simplemente alguien impone y los demás acatan porque ante el menor disenso, el castigo es el destierro de los círculos de poder.

La historia cuenta que los debates menos “civilizados”, los más tormentosos e inquisitivos se dieron en el Renacimiento (Siglos XV y XVI), un periodo en el que había una gran avidez por hacer circular las ideas y ponerlas a prueba y que se convirtió en la época de mayor lucidez, la de mayor crecimiento y progreso en todos los campos, con enormes transformaciones en la ciencia, el arte y todas las ramas que se puedan imaginar, incluyendo la política, por supuesto. Precisamente la democracia nació del debate que practicaban los griegos en el ágora, hace 2.500 años, pero ni siquiera esa parte la hemos aprendido los bolivianos, donde todavía parece patente la prohibición de pensar.

Tan mal preparados están casi todos los candidatos para el debate que algunos se inventaron excusas para no ir, como hizo el postulante del MAS, que mandó a hacerse un programa de televisión a su medida, donde no había retruque y los cuestionamientos estaban prohibidos. Al día siguiente, otro canal se prestó al mismo juego antidemocrático y como obra de la trampa, el hecho producido allí resultó el más comentado de todos. Hablamos del lapsus en el que el ex cajero de Evo Morales confesó sin tapujos que hubo fraude el 20 de octubre de 2019.

Ya en el debate, donde estuvo ausente otro de los candidatos que llenó de excusas las redes sociales, fue notoria la cara de disgusto que borró la lucidez intelectual del postulante que compite más de cerca al MAS y que se limitó a seguir un libreto de campaña que le impidió mostrarse suelto y espontáneo. Hubo los que creyeron que estaban en un concurso musical y que se entregaron al show y los que piensan que pueden compensar la falta de preparación con un derroche de rudeza innecesaria.

Nada de lo cuestionable que ocurrió se puede atribuir a los organizadores, que hicieron todo lo necesario para demostrar equidad y reglas del juego claras. Lo más importante es que se ha roto el hielo y que a partir de ahora sólo se puede mejorar para cambiar la mentalidad que nos impide avanzar en el fortalecimiento democrático.

Nuestros candidatos quieren hablar solos, que nadie los interrumpa ni los cuestione o ponga en duda lo que dicen. No están acostumbrados al diálogo y tal vez por eso es que habíamos pasado casi 20 años sin debate.

Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día